Si va a comprar vivienda, sea cauteloso
Pero las sospechas surgen al preguntarse de dónde sale el dinero para construir todo eso y de dónde va a salir para comprar las casas, locales o terrenos
Si alguien de quienes nos escuchan está evaluando adquirir un terreno o una casa, lo más recomendable es que se informe muy bien y sea muy cauteloso porque el mercado inmobiliario ha entrado en una zona de riesgo y en algunos casos de alto riesgo, y el tiro le puede salir por la culata. Veamos.
De acuerdo con la información de los gobiernos estatal y municipal hay por lo menos unos 60 desarrollos inmobiliarios en marcha o a punto de empezar, y se habla de que en conjunto todo eso representaría más de 7 u 8 mil viviendas nuevas y no se cuantos centros comerciales, de esos que usted ya puede ver cerrados o abandonados en distintas partes de la ciudad. Basta ver espectaculares por donde quiera anunciando las puertas del paraíso o el pasaporte al cielo prometido.
Seguramente varios de ellos no fueron más que presentaciones en power point o inserciones en la prensa para atraer dinero con el cual empezar las obras. Hasta allí nada nuevo.
Pero las sospechas surgen al preguntarse de dónde sale el dinero para construir todo eso y de dónde va a salir para comprar las casas, locales o terrenos.
La economía estatal lleva un promedio de crecimiento muy bajo entre 2016 y 2025, de apenas 0.9%, es decir, no llega ni al 1%. Y la actividad industrial muestra rendimientos negativos desde 2024. Pero además, según el INEGI, el sector de la construcción reporta en marzo una caída de más del 13% y el financiamiento bancario a la vivienda al cierre de 2025 mostraba una contracción significativa.
Con esos números a la baja suena muy raro tanta construcción. Y volvemos a lo mismo: ¿de dónde sale el dinero? ¿Del colchón, de la alcancía de la abuelita o de algún otro lado?
Y aquí empieza la segunda duda. Naciones Unidas calcula que el sector inmobiliario es uno de los principales focos para el lavado de dinero a nivel global, especialmente cuando hay operaciones con dinero en efectivo o de un origen poco claro o de gente que da un anticipo y luego lo cancela con lo cual ya lavó dinero. En suma, la creatividad mexicana es inagotable. Además, como el sector construcción impacta a otras 66 ramas económicas se vuelve muy difícil rastrear con detalle toda la cadena del posible lavado.
Por otra parte, el SAT y la Unidad de Inteligencia Financiera dispusieron el aviso obligatorio para quienes edifican, compran o venden bienes inmuebles por cuenta propia o de terceros. Este mecanismo produce una alerta roja: quien hace transacciones con lavadores de dinero en el sector inmobiliario, de acuerdo con la ley también es corresponsable y puede meterse en problemas penales. Así que verifique muy bien quien le vende o quien le compra.
El tercer punto es crítico: ¿hay suficientes servicios públicos y agua para abastecer todos esos nuevos desarrollos, como por ejemplo en la avenida del Molino en el norte de la ciudad, en la salida a Calvillo en el Poniente o en San Pancho? ¿Se dispuso adecuadamente su infraestructura de tratamiento de aguas para evitar descargas sanitarias a cielo abierto y facilitar su reúso en áreas verdes? ¿Las autorizaciones cumplieron con todos los requisitos de la legislación urbana o hubo una ayudadita a cambio de dinero o de terrenos? Porque en la más reciente encuesta de ACENTA-Radio Grupo el 56% de los ciudadanos declara que el mayor porcentaje de corrupción es la cometida por funcionarios.
Las preguntas son muchas y las respuestas muy pocas.
En suma, urge contar con un reporte claro, integral y veraz de la situación del sector inmobiliario en Aguascalientes no solo por razones de sostenibilidad, movilidad y desarrollo urbano sano, sino también para evitar que se vuelva una zona de ilegalidad consentida.
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