Se abrió la caja oscura

Ignacio Ruelas Olvera

¿Qué se está financiando cuando se financia la política?

Ignacio Ruelas Olvera

Esta semana tuvimos la gran noticia de que por fin se abrió la caja oscura y empezaron a salir lo que fue un borrador de las líneas esenciales de la reforma el electoral y hoy quiero expresar solamente una de las ideas que es la relativa al financiamiento público que modifica la forma constitucional de padrón electoral para integrarlo a fuerza electoral, es decir, al número de votos.


Pero, ¿qué se financia cuando cuando se financia la política? No, no esta autología. ¿Qué se está financiando cuando se financia la política? Cuando el financiamiento público deja de tomar como base el padrón electoral.


Es decir, a la ciudadanía como sujeto de derechos y pasa a privilegiar la fuerza electoral, es decir, los votos efectivamente obtenidos por cada fuerza electoral y eso produce efectos estructurales que no son menores. Si el financiamiento público privilegia la fuerza electoral, se rompe el principio de igualdad política.


No olvidemos un detalle fundamental, el padrón electoral es la medida más neutral de la ciudadanía, cada persona cuenta una vez, cuando el financiamiento se asigna según fuerza electoral, el valor del voto entonces se vuelve decisivo, igual.


Los partidos grandes reciben más recursos, los partidos pequeños reciben menos recursos, la competencia se vuelve asimétrica desde el punto de los partidos. En términos institucionales, con ellos se consolida a los actores dominantes y se reduce la pluralidad efectiva.


El financiamiento deja de ser un derecho y se convierte en un premio. El financiamiento basado en padrón electoral es un derecho derivado del pluralismo democrático. Todos los partidos registrados reciben recursos para competir. Cuando se privilegia la fuerza electoral, el financiamiento se convierte en un incentivo al rendimiento del pasado. No a la representación futura.


Un mecanismo de castigo para quienes no obtuvieron suficientes votos y un premio acumulativo para quienes ya tienen ventaja. Esto genera un círculo vicioso que quienes tienen más recursos obtienen más votos y quien obtiene más votos recibe más recursos.
El financiamiento público existe entre otras razones para evitar la competencia del dinero privado. Esto erosiona la autonomía de los actores emergentes.


Se olvida la calidad constitucional de entidades de interés público de los partidos políticos para hacer solamente maquinarias electorales. El resultado de ello es un sistema político más electoralista y menos deliberativo.


Se reduce la capacidad de innovación política si se le asignan menos financiamiento por su fuerza por su baja fuerza electoral. Se limita la capacidad de construir presencia territorial, formar cuadros políticos, desarrollar propuestas, desarrollar políticas públicas, proyectos de futuro, prospectiva de nación, participar en igualdad de condiciones. Esto empobrece, sin duda, la oferta política y reduce la adaptabilidad del sistema.


El financiamiento deja de ser un acto de reconocimiento ciudadano para convertirse en un acto de reconocimiento partidista. Se desplaza la legitimidad desde la ciudadanía hacia los resultados.


Al privilegiar la fuerza electoral en lugar del padrón electoral, la democracia deja de financiar a la ciudadanía y empieza a financiar a los ganadores, consolidando desigualdades y reduciendo la pluralidad.


Me parece que no fue lo suficientemente reflexionado, entre otros, los temas que la próxima semana estará entregando la jefa del Poder Ejecutivo Federal al Poder Legislativo. Como dijo mi abuela Doña Severa Escalante, que Dios nos ampare.

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Las ideas aquí expresadas pertenecen solo a su autor, binoticias.com las incluye en apoyo a la libertad de expresión.

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