Perspectiva: Disidentes (Segunda parte)
“Porque tengo un gran acceso a nivel mundial, porque tengo mucho dinero gracias a Dios, no me va a faltar nunca, no importa lo que me quiten, no van a poder” Ricardo Salinas Pliego
La segunda parte de la entrevista que hizo Ramón Alberto Garza de “Código Magenta” al empresario Ricardo Salinas Pliego, el “Tío Richie”, revela la posibilidad de que el magnate entre a la competencia política. Muchos de sus seguidores en X le piden que se lance en el 2030. Incluso ponen su foto con un elegante traje oscuro y la banda nacional en el pecho.
Hasta hoy aceptó que no es lo suyo pero advirtió que el país necesita cambiar de rumbo. De todos los disidentes, Salinas Pliego es el de mayor calibre nacional. Es el único empresario propietario de grandes concesiones gubernamentales (TV Azteca y Banco Azteca). Su enfrentamiento con el partido mayoritario y la presidencia de la República no tiene precedente. Es el primero que pone de frente a una cadena nacional abierta de televisión en contra del régimen. También es el que recibe los mayores embates desde la mañanera.
Salinas habla de la gran corrupción, desde las precampañas políticas ilegales de la presidenta Claudia Sheinbaum, Adán Augusto López y “Changoleón” Gerardo Fernández Noroña. Dice que pagamos impuestos para que el gobierno compre proyectos fallidos como el Tren Maya o la refinería de Dos Bocas. Critica la educación pública y, sobre todo, la violencia que no puede contener el gobierno.
Sus declaraciones son tan fuertes que parecen una conversación privada entre dos disidentes del morenato. Porque estuvo cerca del poder de AMLO al principio del sexenio cuando su banco era quien dispersaba los beneficios de las pensiones a adultos mayores. Porque acordó y firmó un pago de 7 mil millones para limpiar sus discrepancias de impuestos con el SAT. Porque formaba parte de los empresarios consejeros del entonces presidente.
Algo fuerte se rompió. Salinas Pliego dice que fueron las mentiras de López Obrador, “quien miente como habla”. Lo que lo reventó fueron los libros de texto gratuitos por su adoctrinamiento marxista. Poco a poco se separó del poder hasta que a finales de 2023 rompió con el régimen.
Debe ser cierto que tiene toneladas de dinero alejadas de sus empresas, como un gran colchón para que él y sus descendientes vivan en la opulencia. También debe ser cierto que debe estar preparado mentalmente para sufrir un tsunami legal en cuanto lleguen los nuevos ministros de la Suprema Corte, en cuanto reciban órdenes de ejecutar los “créditos fiscales” que presuntamente tienen sus empresas.
Tiene mucho que perder, tal vez la mitad de su fortuna, pero también tiene mucho que ganar si lo convierten en el empresario heróico que tuvo la valentía de enfrentarse al régimen. Lo bizarro, lo extraño sería que uno de los hombres más ricos de México se convirtiera en un campeón de las causas populares, en particular de las clases medias. Imaginemos a un líder de la resistencia que vive en su enorme yate, que dirige la ofensiva anti-4T. Con armas de información transmitida en redes, potenciada con compras masivas de anuncios en Google, Facebook y medios tradicionales que acepten sus mensajes sería una dura batalla. Aunque le quitaran el Banco Azteca, TV Azteca, Totalplay y sus motos itálicas, el gobierno sabe que es un adversario formidable.
Claro, “El Águila” es “El Águila”, como dijera un hombre más rico y sensato, Carlos Slim.
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