Las elecciones son hoy, nuestra tarea como ciudadanía es diario

Dorismilda Flores-Márquez

No voy a caer en los juegos de filias y fobias partidistas, porque creo en la libertad y en la democracia

Dorismilda Flores-Márquez

Hoy es un día clave en la democracia mexicana. Lo hemos escuchado hasta el cansancio. Después de un período de campañas que pareció eterno, llega el día de las elecciones de quienes nos representarán en los próximos años. No voy a caer en los juegos de filias y fobias partidistas, porque creo en la libertad y en la democracia, pese a todo; aunque confieso que acumulo más decepciones que esperanzas, de todos los colores y en todos los niveles. Quiero aprovechar estos minutos para traer tres puntos a la reflexión: el modo en que la violencia atravesó las campañas como reflejo del país que tenemos, los cargos que se eligen y la necesidad de pluralidad, para cerrar con la responsabilidad de participar.

Empiezo con la violencia que atravesó las campañas. Este período de campañas pasará a la historia como el más violento: empezó con el asesinato de Gisela Gaytán, candidata de Morena a la alcaldía de Celaya, Guanajuato; terminó con el asesinato de José Alfredo Cabrera, candidato del PRI-PAN-PRD a la alcaldía de Coyuca de Benítez, Guerrero. En días pasados, la Presidencia de la República reconoció que había 22 personas asesinadas, entre candidatos, precandidatos y aspirantes; pero algunos medios dan cuenta de más de 30 personas. Habría que sumar también a familiares directos, así como considerar los ataques que no terminaron en muertes.

No sé si me sorprendió más irme enterando de más casos de violencia política tan graves, o ver que las campañas siguieron casi como si nada pasara. Algunas candidaturas cercanas suspendieron actividades uno o dos días, escuchamos declaraciones de gente de los partidos exigiendo justicia y funcionarios prometiendo que se investigará —lo de siempre, pues—, pero pronto una muerte era desplazada de las noticias por otra. Sobre todo, se asume que es un riesgo inherente a hacer campaña, se naturaliza algo que no es ni tiene por qué ser natural. Claramente, esto es un reflejo del país que tenemos, donde todos los días conocemos noticias de extorsiones, ataques, desapariciones, muertes y nada pasa. No deberíamos permanecer indiferentes.

En segundo lugar, quiero llevar la reflexión hacia los cargos que se eligen y la necesidad de pluralidad. Si bien la atención está puesta principalmente en la presidencia de la república, es una elección concurrente en la que elegimos muchos cargos. Se eligen gubernaturas en Chiapas, Guanajuato, Jalisco, Morelos, Puebla, Tabasco, Veracruz, Yucatán, así como la jefatura de gobierno en la Ciudad de México. También se eligen presidencias municipales, que incluyen sindicaturas y regidurías. En casi todos los estados se eligen también diputaciones locales. Esto implica que hay muchas combinaciones posibles. 

En una elección tan polarizada, quien gane la presidencia de la república y quienes ganen las gubernaturas y presidencias municipales tendrán la simpatía de un buen bloque de votantes y el desacuerdo de otro. Ahí radica la relevancia de contar con congresos y ayuntamientos plurales, que sí representen la diversidad del país. Para eso existen esas figuras a las que no siempre ponemos atención, como las diputaciones plurinominales en los congresos, así como las sindicaturas y regidurías en los ayuntamientos. Para cualquier fuerza política es sumamente cómodo llevarse el “carro completo” y tener mayoría entre las y los legisladores; pero, para la ciudadanía, es sumamente importante que haya pluralidad, que haya contrapesos, para que las decisiones se discutan.

Esto me lleva al último punto, que es nuestra participación como ciudadanía. Considerando las elecciones federales, en la elección de 2018, que fue la elección presidencial más reciente, la participación ciudadana fue de 63.42% de la lista nominal. En las de 2021, la participación ciudadana fue del 52.67% de la lista nominal; si bien la participación suele bajar en las elecciones intermedias, es muy fuerte ver que apenas un poquito más de la gente que podía votar lo hizo. Lo más fácil es permanecer indiferentes, pero los costos son altos.

Este año espero sinceramente que más gente salga a votar y que pueda hacerlo en libertad. Es muy triste que se esté promoviendo tanto el voto por miedo, miedo a continuar con un régimen o miedo a regresar a otro. Los dos lados son responsables de lo que vivimos ahora, pero nosotros también. Las elecciones son hoy, nuestra tarea como ciudadanía es diario.

Las ideas aquí expresadas pertenecen solo a su autor, binoticias.com las incluye en apoyo a la libertad de expresión.

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