Durante este y el próximo año todo parece indicar que la economía mexicana seguirá con problemas derivados de un bajo crecimiento, de la incertidumbre ante la revisión del tratado de libre comercio con EEUU, de la desconfianza de los inversionistas derivada del secuestro en la impartición de justicia y de que la productividad sigue sin crecer ya por largos años.
Esto quiere decir que según las estimaciones México crecerá más o menos entre 1.3 y 1.8 por ciento en 2026 y 2027; por lo tanto, la creación de empleo formal seguirá siendo baja y lo más probable es que aumente más bien el empleo informal, que hoy anda en 54 por ciento en el país, que es normalmente un empleo mal pagado, sin prestaciones sociales y sin acceso a la seguridad social, es decir, un empleo que puede caer en cualquier momento.
Ahora bien, uno podría decir que hay estados en donde la situación puede ser menos mala y la verdad es que, si bien unos pueden resistir mejor que otros, todas las entidades se verán afectadas y por ende es hora de poner en marcha acciones de emergencia.
Por ejemplo, la economía de Aguascalientes entre 2023 y 2024 decreció casi 2% ubicando a la entidad en el lugar número 29 a nivel nacional. Vamos a ver el dato de 2025 pero lo más probable es que sea igual o peor. Esto hizo que en diciembre de 2025 se registraran apenas 1900 empleos formales más en relación con diciembre de 2024. Como puede deducirse fácilmente si la economía crece muy poco, se crean muy pocos empleos; si hay pocos empleos hay menores ingresos y menor gasto de las familias; si las ventas no crecen los negocios no crean nuevos empleos, y así se forma el círculo vicioso.
La pregunta de fondo es qué hacer. El detonante más importante es que haya inversión tanto pública, es decir de los gobiernos, como inversión privada. Entonces unos y otros deben revisar si por ejemplo la inversión pública está teniendo efectos multiplicadores a corto y a mediano plazo y de acuerdo con los datos esta inversión debiera ser apoyando al sector manufacturero que representa más o menos una tercera parte de la economía del estado; en la educación superior, que tiene una tasa de retorno del 16% y genera capital humano de mejor calificación, y en la salud a fin de que el factor laboral presente mejores condiciones productivas.
En este sentido es urgente una revisión escrupulosa de la situación de las finanzas públicas estatales para saber cual es el espacio presupuestal que hay para hacer inversiones realmente productivas y que impacten en el crecimiento.
En segundo lugar, el gobierno estatal debería estar ejecutando una política mucho más proactiva y focalizada de atracción de inversión nacional y extranjera efectivamente nueva, identificando donde están los inversionistas potenciales más interesantes, buscándolos allí donde estén, y creando para ellos las mejores condiciones de atractividad. En este sentido, es de la mayor importancia para el público conocer de primera mano y con toda veracidad lo que está pasando con los cambios en el sector automotriz y dependiendo del rumbo que esté tomando saber cuales son las opciones para que no se debilite su actividad en el estado. Recordemos que las armadoras y sus proveedores forman el sector manufacturero más importante en la economía estatal.
Finalmente, toda economía que crece lo hace con base en dos pilares por lo menos: confianza y seguridad. La primera es una tarea de los gobiernos tanto estatal como municipales que permitan que la inversión y los negocios florezcan en un ambiente de transparencia y de eficiencia. La segunda es clave en un momento donde la amenaza de la inseguridad, la violencia, el crimen organizado está acabando con muchos estados como Michoacán, Sinaloa, Zacatecas y otros más.
En suma, tenemos enfrente muchos riesgos que de no manejarse inteligentemente pueden ser sumamente costosos.
-
Las ideas aquí expresadas pertenecen solo a su autor, binoticias.com las incluye en apoyo a la libertad de expresión.