El caso Lupita en Aguascalientes: una muerte, un profesor señalado y cinco años sin respuestas

El caso Lupita en Aguascalientes: una muerte, un profesor señalado y cinco años sin respuestas
Última actualización:  |  Yalma Arronte

“Mi nombre es Rosa Isela Ortíz Martínez, soy mamá de una chica del CBTIs que desgraciadamente perdió su vida en un accidente automovilístico que hasta el día de hoy a  mi no me tiene muy convencida”

Al filo de la medianoche del viernes 2 de julio del 2021 un grupo de policías tocó a la puerta de la casa de Rosa Ortiz: “Su hija está muerta, vaya a Lagos de Moreno a recogerla”, fue la noticia. 

Guadalupe Leal Ortiz, una joven de 19 años recién egresada de un CBTIs en Aguascalientes, habría fallecido en un supuesto accidente automovilístico en la carretera Lagos de Moreno - San Luis Potosí, donde viajaba a bordo de un vehículo junto a su ex profesor, de 48 años. 

Las primeras versiones arrojan que “Lupita” conducía la unidad al momento del accidente. Hoy, Rosy sigue cuestionando la versión de las autoridades; su hija no sabía manejar, no consumía alcohol y no estaba casada. 

“Entonces me dicen que yo la reconozca, la reconozco, le digo que sí es mi hija, que ella nunca estuvo casa, mucho menos tomaba y menos manejaba porque no sabía manejar, que estaba muy incongruente lo que ellos me decían”

El cuerpo de Lupita revelaba posibles fracturas y hematomas; parecía que la habían golpeado y el docente estaba prácticamente intacto, narra Rosy. 

“Pero no hay por qué traer un golpe, de un puñetazo, aquí en la boca, en el ojo, aquí, en dónde más, y todo este lado de su oído, lo traía negro, traía sus brazos despegados, porque los traía con cinta canela, sus rodillas estaba también como cuando las quiebran, así también estaban con cinta canela”

“Por lo mismo que no sabía manejar se salió de la carretera, el carro dio cinco vueltas, mi hija es la única que muere al instante porque sale disparada por el medallón, el cuál el medallón está intacto, del carro y el señor no tenía ni un rasguño”

Inconforme con la muerte de su hija, Rosy fue canalizada al municipio de Ojuelos, Jalisco, para presentar una denuncia por el posible feminicidio de Lupita; “Señora, déjelo así, si no usted es la que va a desaparecer”, fue la respuesta que recibió. 

“Entonces cuando yo voy a Ojuelos me dicen ‘aquí no se va a proceder nada porque fue un accidente automovilístico, si usted quiere seguir, siga, pero no se lo recomendamos, pues nunca entendí el por qué no me lo recomendaban, si no que yo seguí yendo a mis citas que me daban y la persona nunca se presentó. Y ya en la última me dijo ‘mire señora, ya déjelo así, porque si no la que sigue es usted en desaparecerse, porque aquí estos casos ni se arreglan’, y pues la verdad si sentí miedo”

BI Noticias accedió a la carpeta de investigación recién recuperada. El oficial de Protección Civil que atendió el reporte, manifiesta que revisó de inmediato a la joven, que ya no contaba con signos vitales, mientras que el docente registraba “manchas hemáticas pero no tenía lesiones de consideración, manifestando que venía tomando bebidas y que se sentía cansado, dejando conducir a la femenina. A la hora del accidente solo argumentó que se movió el vehículo y que él se quedó dentro y la femenina afuera”

Por su parte, el docente testificó lo siguiente: “Al llegar a la presa de Ciénega de Mata, le dije a mi esposa que manejara ella ya que yo venía tomando cervezas y fue ella quien comenzó a manejar mi carro y en el trayecto yo seguía tomando cerveza y de pronto me quedé dormido y fue que de pronto sentí un golpe en la cabeza y cuando reaccioné, mi vehículo se iba dando vueltas y se salió de carretera y cuando reaccioné, ya estaba en una cama del hospital”.

El dictámen técnico del hecho de tránsito indica que la persona que conducía el vehículo manejaba a su extrema derecha, cruzando la raya lateral. Éste se desvió parcialmente del camino hacia la misma dirección y posteriormente, volcó, saliendo del camino hacia la izquierda, donde fue localizada la unidad. 

La intervención no resultó en detenciones; el acompañante de Lupita fue trasladado al Hospital Comunitario de Ojuelos para recibir atención médica. En el parte se refiere que éste sólo presentaba aliento alcohólico, más no se indican mayores lesiones.

Lupita fue localizada en posición decúbito lateral izquierdo; las fotografías de la carpeta de investigación sugieren que su cuerpo fue manipulado para documentar el hallazgo, pues en una de las tres fotografías, su cadáver se encuentra en posición decúbito dorsal.

Rosy no recibió la necropsia del cuerpo de su hija, únicamente el acta de defunción, donde se indica que la causa de muerte fue un traumatismo craneoencefálico de tercer grado. 

Lupita conoció al docente en el CBTIs, quien estaba a cargo de una de las materias que cursaba de nueva cuenta. Rosy denuncia que ahí comenzó la violencia en contra de su hija. 

“Tengo una sobrina que acaba de egresar y me dice que sigue igual, me dice ‘no tía, es que me da hasta miedo porque el señor lo único que nos ve son las piernas. Nos sigue diciendo lo mismo, que no nos preocupemos, que su materia está pasada nada más con que lo visitemos el fin de semana a su casa’”

Dentro de las pertenencias de la joven, Rosy asegura haber hallado una memoria digital que contenía capturas de pantalla y grabaciones que evidenciaban la supuesta violencia psicológica y sexual a la cual Lupita fue sometida por parte de su maestro. 

“Esa memoria, el señor acostumbraba a llevar no sé si a más chicas, pero a mi hija si, a llevarla como a reuniones de amigos, y con tal de que a él le dieran, dos botellas, una botella, una caguama, lo que fuera, prostituía a mi hija, la golpeaba y mi hija lo manifestó en sus terapias, mi hija lo manifestó todo eso dijo ‘es que yo escuchaba todo lo que le decía mamá’ me dice ‘Lupita de agarraba llorando y lo que hacía era salirse y me decía ‘duérmete, nada más no le digas a mi mamá, ahorita regreso’ entonces su cambio de ella yo sí lo noté, pero ella nunca me lo dijo, ¿por qué? ahora lo entiendo, por todo el miedo, el pánico que el señor le metió”

Tras el accidente, Rosy acudió al CBTIS a presentar una queja en contra del profesor. El reclamo fue extendido al Instituto de Educación de Aguascalientes y la Secretaría de Educación Pública, sin éxito. Incluso, en el bachillerato, su hija fue revictimizada por la directora del plantel, acusa. 

Después del accidente, Rosy coincidió con el docente. Narra que éste le ofreció un terreno con tal de detener sus exigencias de justicia. 

“De hecho un día me lo encontré en La Purísima y yo le preguntaba a él por qué había matado a mi hija y así bien cínico me dijo ‘tengo un terreno, te lo doy a cambio’ y yo ‘el terreno no me regresa a mi hija, nada más quiero saber el por qué, o sea ¿qué daño te hizo para llegar a tanto no?’”

Rosy cumple cinco años participando de las manifestaciones del 8 de marzo en el Día Internacional de la Mujer; en su activismo, asegura, ha recogido señalamientos de acoso y hostigamiento de otras estudiantes en contra del mismo docente, que no han presentado denuncias formales, por temor a represalias. 

Testimonios anónimos que compartieron actividades académicas con Lupita, señalan que desconocían de algún posible vínculo entre la estudiante y el profesor; no obstante, refieren haber sido testigo de conductas irregulares, como comentarios que exceden los límites de la relación docente - alumno; su búsqueda por interactuar constantemente con Lupita o que éste impartía clases en presunto estado inconveniente.

Meses antes del accidente, la joven manifestó cambios en su comportamiento, pérdida de peso, se distanció de sus amistades y de su familia, narran a esta redacción. 

Este marzo, Rosy presentó una denuncia ante la Fiscalía General del Estado contra el profesor para que se investigue la presunta violencia ejercida contra su hija y para el esclarecimiento de su muerte; la querella fue desechada, pues la víctima ya falleció y ya no cuenta con la citada memoria digital, por lo que no hay elementos suficientes para iniciar indagatorias. Ante la imposibilidad de continuar con un proceso penal, Rosy exige, al menos, que el docente sea separado de las aulas. 

A cinco años de la tragedia que marcó a la familia Leal Ortiz, BI Noticias pudo constatar que el docente sigue desempeñándose en un CBTIs de Aguascalientes. Además, imparte clases en dos secundarias técnicas del estado; una en Versalles Segunda Sección y otra en Pilar Blanco, según se revela en el Sistema de Información y Gestión Educativa.

Hoy el CBTIs está imposibilitado para proceder administrativamente en contra del docente, pues no hay registro de denuncias previas. Además, las quejas que puedan presentarse sobre el caso de Lupita no procederían, dado que el supuesto accidente ocurrió cuando la joven ya era estudiante egresada, por lo que normativamente, el sistema no puede actuar, habla la representante de la Oficina Estatal de la DGETI en Aguascalientes, Dra. Irma Díaz de León González.

“Ahí nos manifiesta, que no se implementó ningún procedimiento administrativo en contra del docente porque ya no era alumna de éste plantel, ya era una egresada”

“Ya con los alumnos egresados, el plantel pues ya no tienen ninguna injerencia de ninguna índole con alumnos o jóvenes egresados”

El Instituto de Educación de Aguascalientes informa a esta redacción que de manera preliminar, tampoco ha encontrado registro de denuncias contra el docente, que permitan un procedimiento administrativo. 

Consultados al respecto, abogados expertos en la materia sugieren una demanda civil por daño moral, ante la temporalidad de los hechos y la falta de evidencias; un recurso inusual y complejo en nuestro país. No obstante, reconocen las deficiencias legislativas y administrativas.

Si bien, actualmente padres de familia pueden representar como tutores a sus hijos menores de edad en este tipo de denuncias, casos como el de Rosy no pueden proceder, pues la víctima era mayor de edad al momento de los hechos, lo que sienta un precedente para plantear reformas educativas que reconozcan víctimas indirectas y que obliguen a los entes públicos a responsabilizarse del actuar de sus trabajadores, aún fuera de los instituciones; excusa que abogados se han encontrado en el acompañamiento de denuncias de situaciones de violencia registradas entre la comunidad educativa en Aguascalientes. 

Para los especialistas, las instituciones deben responsabilizarse de escenarios como el de Lupita, dado que estos derivan de estructuras de poder que implican subordinación, como las relaciones docente - alumno, donde pudieran registrarse violencias. 

Rosy conserva aún las fotografías de la infancia y adolescencia de Lupita; su vestido de 15 años, así como algunos documentos, reconocimientos y los sueños que aquella joven de 19 años, que aspiraba a convertirse en perito de un sistema de justicia que acusa, le falló. 

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