Albañiles, barberos y pepenadores: las vidas antes del narcocampamento en Rincón de Romos
En México, no existe una legislación relacionada con el reclutamiento forzado.
El 22 de julio del 2025, un operativo orquestado por autoridades federales dio con la localización de un campamento utilizado por grupos del crimen organizado en una zona despoblada del municipio de Rincón de Romos. Como saldo, se detuvieron a 18 hombres, entre los que se encontraban dos menores de edad y un extranjero.
Uno de los datos más reveladores fue que, entre la lista de nombres, aparecieron por lo menos cuatro perfiles de entre 18 y 39 años de edad que fueron reportados como desaparecidos entre mayo y junio del mismo año, semanas antes de su hallazgo en Rincón de Romos. El caso abrió la discusión de un posible reclutamiento forzado en Aguascalientes.
Hoy, la mayoría de los jóvenes redujeron sus penas de cárcel gracias a un procedimiento abreviado obtenido por su defensa. Aún así, pasarán entre 14 y 18 años tras las rejas. Pero ¿cómo era la vida antes de formar parte de las filas del crimen organizado? ¿Cuáles son las promesas, ganchos o las carencias que están de por medio? y ¿quiénes son los más vulnerables a estos riesgos?
De acuerdo con las nuevas sentencias aplicadas a 15 de los implicados -a las cuales BI NOTICIAS tuvo acceso-, los jóvenes tenían distintas ocupaciones que formaban parte de su vida diaria, ocupaciones alejadas a la actividad criminal.
Por ejemplo, Arturo, de 22 años: en los registros judiciales el joven dijo trabajar como barbero; Jesús, de 21 años, se dedicaba al campo; Carlos, con 18 años, dijo trabajar como operador de producción, mientras que Gabriel, de 29 años, se desempeñaba como pepenador en las calles de Guanajuato.
También hay personas con domicilio en Michoacán y Coahuila que se dedicaban a la cosecha de limón y como electricistas, respectivamente. La documentación judicial advierte que entre los detenidos se encuentran otras profesiones : ladrilleros, cargadores, obreros, comerciantes y albañiles, todos con entre 18 y 38 años de edad.
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Los datos de la documentación fueron reservados por protección a las familias de los implicados.
Vulnerabilidad económica, un riesgo compartido
En México, diversos especialistas e investigaciones han mapeado distintas rutas hacia el mundo del narcotráfico: el que se toma de manera voluntaria, ya sea por tener las riquezas que supuestamente ofrece el crimen organizado o por tener cierto rol entre los sociedad; el que se toma por las necesidades y carencias individuales o familiares, y en el que se cae con engaños, con ofertas de empleo falsas o mensajes en redes sociales que terminan en una privación de la libertad y, en algunos casos más específicos, como reclutamiento forzado.
Edgar Guerra, Doctor en Sociología e investigador especializado en seguridad, destaca en este caso el perfil de los hoy sentenciados: jóvenes precarizados que se vuelven vulnerables ante las ofertas o engaños de los grupos criminales.
“Desde el punto de vista sociológico, nos lleva a pensar que en efecto se trata de cierto tipo de poblaciones que normalmente, hay que decirlo, los grupos del crimen organizado ya los tienen identificados como poblaciones vulnerables, porque son más fáciles de reclutar”, explica. “Estamos hablando de poblaciones de jóvenes racializados, jóvenes de piel morena, jóvenes empobrecidos, de situación económica precarizada, jóvenes que ejercen profesiones mal pagadas, jóvenes en situación de vulnerabilidad y precariedad”.
Para el especialista, esta fragilidad económica influye en que de una u otra forma, los jóvenes lleguen a las manos del crimen, ya sea de manera voluntaria o por medio de engaños y amenazas.
“Esto puede llevar a que los jóvenes acepten estas ofertas de trabajo porque quieren incrementar su nivel de calidad de vida y caigan en estas redes del crimen organizado; digamos que es la dimensión económica del reclutamiento”, señala. “Hay otra dimensión del reclutamiento que es forzada, estos jóvenes pueden ser secuestrados, pueden ser llamados a estos trabajos y a partir de ahí secuestrados o engañados a través de redes sociales, es el tipo más puro de reclutamiento, donde la víctima no tiene ni idea y es arrancada de manera violenta”.
Guerra explica que, aquellos que se involucran de manera voluntaria en estos grupos organizados, pueden ser producto de estigmas sociales y culturales que los hacen querer las fantasías del narco: autos, mujeres, dinero o un estatus de poder. Personas que no se vieron en la posibilidad de tomar otras alternativas de vida.
“Ahí podemos ver cómo, sin embargo, estas seducciones sí provienen de contextos donde estos jóvenes no pueden tomar las mejores decisiones, porque ahí si tuviésemos un estado fuerte que brindase educación, oportunidades laborales, estrategias de prevención en las escuelas, quizás estos jóvenes que en algún momento tienen estas aspiraciones no tomarían decisiones de incorporarse a grupos delictivos porque hay una serie de instituciones que de una u otra manera los blindan”.
De jornalero a preso en Chiapas
María es esposa de uno de los jóvenes encontrados en el campamento de Rincón de Romos. Junto a sus dos hijas pequeñas, vive en Uruapan, Michoacán, donde el aguacate es un producto estrella que forma parte del empleo y la economía local, y en donde apenas el año pasado fue asesinado su alcalde, Carlos Manzo, a manos del crimen organizado.
En entrevista con BI NOTICIAS cuenta que su esposo trabajaba en el corte y cosecha de aguacate, una labor a la que se dedicó por cerca de 7 años. Sin embargo, el trabajo se redujo drásticamente el año pasado, por lo que su pareja buscó otra forma de tener un ingreso económico.
“Hay un tiempo que se acaba la fruta, que se terminan los cortes y en ese tiempo ya no hallaba ni qué hacer. En Tiktok sale que ofrecen trabajo, que trabajen por allá y no sé qué, y él pidió información para poder trabajar, les empezó a mandar mensajes y le dijeron que era por allá por Morelia”, recuerda. “Él empezó a mensajear y así, le mandaron dos mil pesos y ya otro día me dijo que se iba a ir a trabajar, y otro día se fue, y yo tuve comunicación de aquí hasta Morelia, me dijo que ya habían llegado y yo perdí comunicación con él, ya hasta que los vimos en Facebook que empezaron a salir”.
Con la supuesta oferta de redes sociales se prometía un trabajo en el campo con un salario de tres mil pesos semanales, algo que parecía viable, considerando las necesidades de su familia. Días después de dejar Uruapan, el esposo de María fue encontrado en Rincón de Romos, Aguascalientes.
“Fueron nada más como unos tres días porque pues él, haz de cuenta que se fue hoy temprano y ya como al día siguiente, el día 24 se fue y al 26 lo vimos que lo subieron a Facebook, ya hasta que los habían detenido”, cuenta. “Yo de hecho pensé que estaba muerto, lo miré que estaba tirado, aquí en mi familia no sabíamos ni qué. Yo lo hacía por muerto hasta que después como a los ocho días lo dejaron que me llamara”.
Actualmente, Hermelindo sigue detenido en un centro penitenciario de Chiapas, al que ella solo ha visitado una vez por los costos que implica un viaje como este, aunque sí mantiene comunicación con él varias veces al mes.
Ella apunta que su pareja sufrió golpes a su llegada a la cárcel chiapaneca. Incluso, señala que su esposo perdió el sentido de su realidad por un tiempo: ya no recordaba su origen, ni a su familia, ni cómo había llegado ahí.
“Hubo un tiempo que estaba muy mal, duró un tiempo que no lo presentaban a las audiencias, no lo dejaban marcar y yo fui a verlo hasta Chiapas. No me reconocía a mí, no sabía que tenía hijas”. “Me decía que estaba aturdido, que lo golpeaban, me decía ´no me acuerdo bien de ustedes´, y así duró un rato que no me llamaba”.
Llaman a reconocer el reclutamiento forzado
El 21 de septiembre de 2025, meses después del hallazgo del campamento en Rincón de Romos, las autoridades de Jalisco detectaron a tres jóvenes que se encontraban en la central camionera. Cuando revisaron la situación, uno de ellos dijo ser originario de Tlaquepaque y que le habían ofrecido trabajo como albañil en Aguascalientes a cambio de 30 mil pesos al mes.
Los uniformados no descartaron la posibilidad de que se tratara de un caso de reclutamiento forzado, por lo que aseguraron al joven, que era menor de edad, mientras que los otros dos, Jesús "N" de 18 años y Francisco "N" de 22, fueron puestos a disposición del Ministerio Público.
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Recientemente, el Observatorio de Violencia Social y de Género en Aguascalientes (OVSG) reiteró un llamado que tomó más fuerza con la detección del campamento de Rincón de Romos: el reconocimiento del reclutamiento forzado.
En un comunicado emitido el 24 de abril, la organización que dio seguimiento a este caso con el apoyo de especialistas en criminología y peritaje, apuntó que "la evidencia recabada es contundente: no se trata de decisiones libres ni de trayectorias delictivas voluntarias, sino de jóvenes captados en contextos de vulnerabilidad bajo falsas ofertas de trabajo, posteriormente privados de su libertad y forzados a integrarse a dinámicas criminales, prácticas que constituyen graves violaciones a derechos humanos que se han profundizado en los últimos años".
Desde este contexto, el observatario pide:
- El reconocimiento del reclutamiento forzado como una forma grave de violencia y violación a derechos humanos.
- La revisión exhaustiva de los casos, incorporando un enfoque centrado en las víctimas (y no únicamente punitivo).
- La implementación de protocolos de identificación de víctimas de reclutamiento forzado dentro de los procesos penales.
- La urgente generación de políticas públicas de prevención, atención y reintegración para juventudes en riesgo.
- El cese de la criminalización de personas jóvenes y en situación de pobreza.
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