Brasil define su futuro entre Lula da Silva y Flávio Bolsonaro en una elección marcada por la polarización

Las encuestas previas muestran una disputa cerrada entre ambos aspirantes.

Flávio Bolsonaro y Luis Inázio Lula da Silva
Última actualización:  |  Redacción

Los brasileños regresan este domingo a las urnas para elegir al próximo presidente del país en una segunda vuelta que enfrenta al mandatario izquierdista Luiz Inácio Lula da Silva con el candidato de derecha Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro, en una contienda marcada por la polarización política y la preocupación ciudadana por la economía y la inseguridad.

Las encuestas previas muestran una disputa cerrada entre ambos aspirantes, quienes buscan conquistar el respaldo de los votantes después de una primera vuelta celebrada el pasado 4 de octubre, en la que Flávio Bolsonaro obtuvo una ventaja de dos puntos porcentuales sobre Lula.

El resultado de estos comicios representa un nuevo capítulo en la confrontación entre la izquierda y la derecha brasileñas, en un contexto regional caracterizado por el avance de fuerzas conservadoras y el debate sobre el rumbo económico y social de América Latina.

Flávio Bolsonaro llega a la segunda vuelta con el objetivo de trasladar al Palacio de Planalto el proyecto político de su padre, Jair Bolsonaro, quien gobernó Brasil de 2019 a 2022 y actualmente cumple prisión domiciliaria mientras enfrenta una condena de 27 años por su participación en una trama golpista para impedir la llegada de Lula al poder tras las elecciones de 2022.

Nacido en Resende, en el estado de Río de Janeiro, Flávio Bolsonaro estudió Derecho e inició su trayectoria política a los 21 años como diputado regional. En 2019 llegó al Senado, desde donde consolidó su participación en la política nacional.

Respaldado por su padre como candidato, el senador ha buscado presentarse como una figura capaz de desarrollar un estilo propio sin abandonar el legado político de la familia Bolsonaro.

Bajo el lema “Brasil sin miedo”, su campaña coloca la seguridad pública, la reducción del aparato estatal y una economía de orientación liberal entre sus principales propuestas.

En materia de seguridad, plantea reducir a 14 años la edad de responsabilidad penal para determinados delitos, adoptar medidas inspiradas en el modelo penitenciario impulsado por el presidente salvadoreño Nayib Bukele y endurecer el combate al narcotráfico y a las principales organizaciones criminales.

También propone desplegar una fuerza de élite de las Fuerzas Armadas en las fronteras, establecer la castración química para violadores y aumentar las penas por diversos delitos, con una condena mínima de ocho años para el robo de teléfonos celulares.

En el ámbito económico, Bolsonaro plantea reducir el tamaño del gobierno mediante la eliminación de al menos 10 ministerios, disminuir los cargos de confianza y recortar el gasto público. Además, propone bajar impuestos, privatizar empresas estatales y adoptar medidas para alcanzar el equilibrio fiscal, reducir la deuda y disminuir el costo de vida.

Por su parte, Luiz Inácio Lula da Silva busca la reelección con una plataforma centrada en la defensa de las políticas sociales y en la contención del avance de la ultraderecha.

El mandatario, de 80 años, obtuvo alrededor del 45% de los votos en la primera vuelta, frente a la ventaja de dos puntos porcentuales conseguida por su rival, por lo que necesita ampliar su respaldo para mantenerse en la Presidencia.

Nacido en una familia pobre del nordeste brasileño, Lula se trasladó durante su infancia a las periferias de São Paulo, donde trabajó como tornero mecánico antes de convertirse en dirigente sindical durante la dictadura militar.

Su trayectoria política lo llevó a la Presidencia en 2003, cuando comenzó un periodo de gobierno que continuó con su reelección para el mandato de 2007 a 2010. Después de regresar al poder en 2023, se convirtió en el primer presidente brasileño elegido tres veces para el cargo.

Su proyecto político se ha caracterizado por dar prioridad a los programas sociales y a la reducción de la desigualdad, en un país con profundas diferencias económicas entre su población.

Si obtiene la victoria y completa el próximo periodo presidencial, Lula acumularía 16 años en el poder, lo que lo convertiría en uno de los mandatarios con mayor tiempo de gobierno en la historia brasileña.

La disputa entre Lula y Flávio Bolsonaro también remite a las elecciones presidenciales de 2022, consideradas una de las contiendas más reñidas de la historia democrática reciente de Brasil.

En aquella segunda vuelta, Lula derrotó al entonces presidente Jair Bolsonaro con el 50.9% de los votos, frente al 49.1% de su adversario, de acuerdo con los resultados oficiales.

Antes de esa elección, otro de los procesos presidenciales más competidos ocurrió en 2014, cuando Dilma Rousseff obtuvo el 41.59% de los votos en la primera vuelta, seguida por Aécio Neves, con el 33.55%, y Marina Silva, con el 21.32%.

En la segunda vuelta, celebrada el 26 de octubre de ese año, Rousseff consiguió la reelección con el 51.64% de los sufragios, frente al 48.36% de Neves.

El resultado de este domingo definirá si Brasil mantiene el proyecto de izquierda encabezado por Lula da Silva o regresa a una administración de derecha vinculada al movimiento político de Jair Bolsonaro, en una elección cuyo desenlace tendrá repercusiones para la política interna del país y el equilibrio ideológico de América Latina.

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