AGUASCALIENTES  |  VERACRUZ Síguenos: Twitter RadioBI  Facebook Radio BI
BI Noticias

Opinión

domingo 19 agosto 2018 2:27 AM Aguascalientes, México

DÓLAR HOY

Compra:

Venta:

$19.090

$19.098

Radio BI en vivo
 
Portada / Últimas Opiniones / Opinión

Nepotismo y corrupción judicial en Aguascalientes

 2 ago 2018

Por: Alan Capetillo

Juan Manuel Ponce Sánchez ha terminado su gestión al frente del Poder Judicial de Aguascalientes y para decepción de muchos -que alguna vez lo consideramos una persona honorable- la termina en el oprobio del nepotismo, la simulación y la corrupción.

Palabras y adjetivos severos, lo sé, pero necesarios para denunciar y dejar constancia de la que ha sido la última manifestación de una profunda degradación moral y ética que por largos años e incluso décadas ha permanecido disimulada en el amparo siempre engañoso de ese falso manto de integridad que las palabras juez, tribunal o justicia -con su innegable nobleza abstracta- conceden a todos aquellos funcionarios públicos con ellas relacionadas.

Y es que a final de cuentas el Poder Judicial es también un poder público que aun cuando permanezca alejado por su naturaleza de la visibilidad y fiscalización de los procesos democráticos, no por ello es ningún castillo de pureza ajeno a la corrupción y el patrimonialismo tan tristemente común en el ejercicio de las responsabilidades públicas de este país.

Si no fuera trágico -e igualmente grave- seria incluso gracioso señalar como la corrupción judicial -antaño cínicamente elegante de los fiats notariales- ha con Ponce terminado por devaluar su miseria al nepotismo de los nombramientos a familiares aderezados por una que otra concesión de taxi.

En el caso concreto, la opacidad del último proceso de selección de jueces que dirigiera el ahora ex titular del Poder Judicial -cuyo escandaloso resultado efectivo fue habilitar como juzgadora a su propia hija- ha dejado a la vista una vieja realidad que todo el medio jurídico conoce pero que poco se señala desde la sociedad civil: El Poder Judicial de Aguascalientes está secuestrado en el nombramientos de sus funcionarios por compadrazgos y por la simulación farsante de procesos amañados para designar a los nuevos integrantes de la que tristemente podríamos denominar -sin faltar a la verdad- la gran “familia” judicial.

Si resultan oprobiosas las castas políticas no menos vergonzosas debemos considerar las castas judiciales. El nepotismo y los compadrazgos deben ser doblemente intolerables en aquellas instituciones públicas ajenas a controles democráticos. Carente de base electoral, la función jurisdiccional debe anclar siempre su legitimidad a la superioridad moral y a la -públicamente acreditada- competencia técnica de quienes asumen la responsabilidad de impartir justicia.

La Magistrada Espinoza Castorena, en el beneficio de la duda que merece como nueva presidenta del Supremo Tribunal, tiene ahora la oportunidad e ineludible responsabilidad de distanciarse y denunciar esta corrupción institucional. En su vergonzoso legado, Juan Manuel Ponce le ha endosado la responsabilidad de no volvernos a decepcionar…

 

Las ideas aquí expresadas pertenecen solo a su autor, binoticias.com las incluye en apoyo a la libertad de expresión