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Educación y democracia

 2 abr 2018

Por: Otto Granados

En las últimas semanas se ha venido discutiendo si la sociedad civil existe o no, si es una moda o un artilugio para la defensa de intereses privados, o bien, si realmente cuenta para la toma de decisiones.

Es verdad que hace varios años la legendaria primer ministro de Gran Bretaña, Margaret Thatcher, dijo que no existe tal cosa como la sociedad y aseguraba ella: hay individuos, hay hombres y mujeres, y hay familias; y ningún gobierno podría hacer nada sí no es a través de la gente, y la gente primero debe cuidar de sí misma. Algo de ello tenía razón, pero el punto medular es si la educación es un elemento clave de participación política, de democracia y de ciudadanía.

Me temo que esta correlación ya no es tan automática, o bien, hay elementos adicionales que debemos considerar ahora, por ejemplo, tanto en países seleccionados de América Latina como Argentina o Chile, así como en México, los años de escolaridad han ido en aumento, pero esto no se ha traducido necesariamente en niveles mucho mayores de participación político electoral, de valoración democrática o de cultura cívica.

Hay una encuesta que se llama ‘latinobarómetro’, que sale anualmente, y reporta que el apoyo a la democracia no mejora en la región llegando apenas a un discreto 54% en 2016,  un porcentaje más bajo que hace 21 años, cuando empezaron a hacerse estos estudios, cuando era de 63% en 1997.

Pero aún en países con promedio de escolaridad alto, también hay declive, y al inverso en algunos casos; Venezuela, por ejemplo, que tiene 6.2 años de promedio de escolaridad, registra un 77% de apoyo a la democracia. Brasil que tiene un nivel de escolaridad más alto, de 7.2 años, registra, en cambio, un apoyo a la democracia de la mitad de Venezuela, o sea 32%. En el caso de Perú, de Chile y de México, que tenemos entre 9 y 10 años de escolaridad, alcanza 53, 54 y 48% respectivamente de apoyo a la democracia.

Tampoco está tan claro que la educación impulse automáticamente la participación, aunque algunos informes sugieren que sí; por ejemplo, hay un estudio sobre calidad de la ciudadanía que hizo el Colegio de México después del año 2000, en donde muestra que la abstención electoral ha oscilado entre 40 y 50%,  y en ocasiones hasta 60% dependiendo el tipo de elección, pero desde las presidenciales de 1994 (que anduvo sobre el 76% la participación), no hemos regresado a esos niveles pese a que sí ha habido aumentos en el promedio de escolaridad.

Ese mismo informe también nos muestra que la educación hace más probable que los ciudadanos descontentos encaucen sus inquietudes a través de movimientos no violentos como las protestas, las huelgas, los boicots, etc.

Pero tampoco parece ser el caso de México: el mismo estudio que acabo de mencionar reporta que es bajísimo el porcentaje de quienes  participan en actividades políticas no electorales, apenas el 11%. Y de este universo tan reducido, quienes han participado, por ejemplo, en una huelga, es apenas del 8%, en manifestaciones el 9%, o en reuniones municipales el 14%.

Tampoco hay correlación entre mayor escolaridad y ese tipo de actividades, por ejemplo, entre quienes han asistido a una reunión de Cabildo en su municipio, es mucho más alta la participación de quienes tienen secundaria completa, con un 24.5%, que los que tienen estudios universitarios… que es apenas del 14%.

Y lo mismo pasa con la participación en organizaciones sociales; en el caso de México los que participan en al menos una participación profesional, deportiva, cultural o vecinal, es apenas 8% en promedio, y no hay grandes variaciones por nivel de escolaridad.

¿Qué nos quiere decir todo esto?, primero que hay que estudiarlo de manera mucho más fina y sofisticada, pero por lo pronto que ya no basta con solo escolarizar sino que la posibilidad de mejorar la calidad de la ciudadanía, de la democracia y la vida política, dependen ahora de otros factores de tipo psicológico, económico, mediáticos, sociales o culturales, para que realmente vayamos avanzando hacía una ciudadanía más robusta y hacía una democracia mucho más consolidada, para lo cual todavía nos tomará tiempo.

Las ideas aquí expresadas pertenecen solo a su autor, binoticias.com las incluye en apoyo a la libertad de expresión